La conductora del atropello de Cerrado de Calderón en el que murieron un padre y su hijo de 7 años habría ocultado un segundo teléfono móvil a los agentes que investigaban cómo ocurrió el accidente. Según fuentes judiciales, el pasado día 29 de noviembre, al día siguiente de producirse el siniestro, la mujer entregó a la Policía Local de Málaga su móvil para que los investigadores comprobaran que a la hora en la que se había producido el atropello -poco después de las 17:00- no tenía llamadas. Pero entonces no dijo a los agentes que disponía dos móviles. El viernes pasado, la conductora declaró ante el juez que investiga el caso y -según ha podido saber este periódico- durante el interrogatorio terminó admitiendo que tenía otro móvil, del que no había informado a la Policía Local.
Aunque ambos tienen el mismo número, uno lo utilizaba para hablar por teléfono en el coche. Aunque en las primeras pesquisas llegó a barajarse un posible fallo mecánico porque no había huellas de frenada en el asfalto, finalmente la inspección técnica de los peritos policiales descartó que hubiera problemas en los frenos o en la dirección del vehículo. De ahí que la investigación policial se orientara a determinar si hubo un exceso de velocidad o una posible distracción.
Tras la declaración de la mujer ante el Juzgado de Instrucción número 1 de la capital que lleva el caso y en la que reconoció que tenía dos móviles, el juez libró un oficio a la compañía telefónica para que certifique las llamadas y SMS en los dos teléfonos de la conductora en torno a la hora en la que se produjo el mortal atropello. La mujer fue acusada por la Policía Local de Málaga que realizó el atestado de dos delitos de homicidio imprudente -por la muerte del padre y su hijo- y de otro de lesiones -ya que en el atropello otro de sus hijos sufrió fractura de tibia y peroné en una pierna-. El hombre iba con tres hijos a clases de natación en la piscina del colegio Cerrado de Calderón.
Según pudo saber Málaga Hoy, la mujer declaró ante el juez que todo se desencadenó porque intentó esquivar un coche azul que estaba aparcado en la calle Rodeo. Entonces, se subió a la acera y se le reventó un neumático. La mujer chocó contra un árbol, atropelló al padre y a los niños y los lanzó hacia adelante, tras lo cual se fue hacia la otra acera e impactó contra un coche BMW, al que desplazó unos 10 metros. Dos testigos incluidos en las diligencias policiales han manifestado que no vieron ningún vehículo azul en esa parte de la calle Rodeo.
Ayer, el diario Sur informó de que según las investigaciones policiales, la mujer circulaba a una velocidad de entre 40 y 50 kilómetros por hora, pese a que el máximo permitido en esa vía -que discurre por un lateral del colegio y en el que hay una entrada al centro- es de 30.
El mismo día del accidente, la Policía Local le hizo la prueba de la alcoholemia a la conductora y un test para detectar el posible consumo de drogas, pero ambos dieron negativos. Descartados el fallo mecánico y la intoxicación etílica, las pesquisas se centran en el exceso de velocidad o una posible distracción de la conductora.
Rinber Abogados Málaga
Fuente: Málaga Hoy