Alrededor de un millar de personas participaron ayer en la manifestación convocada por los trabajadores de la planta de la multinacional KME Locsa, la antigua Electromecánicas, para protestar por el cierre anunciado por la industria del metal, que dejaría en la calle a 120 empleados. La concentración partió de la iglesia de San Nicolás, donde el comité de empresa leyó un manifiesto y después partió por el bulevar hasta Ronda de los Tejares bajo la consigna de “no al cierre de Locsa”, además de portar varias pancartas en italiano haciendo alusión al origen italoalemán de la multinacional.
La noticia del cese de la planta el próximo 30 de junio se conoció la semana pasada y, desde entonces, se han sucedido las movilizaciones para mostrar el rechazo a la medida. La plantilla ha conseguido, además, que la totalidad de los políticos se sensibilicen con su situación y ayer se pudo ver a todos en la cabeza de la manifestación. Desde el alcalde, Andrés Ocaña al líder del PP, José Antonio Nieto o el candidato del PSOE, Juan Pablo Durán. Para el alcalde, la pretensión de la multinacional está fundamentada en una “deslocalización bastante injustificada” porque el producto que se fabrica es “rentable y viable” y entiende que el anuncio se debe a “intereses estratégicos”. Nieto, por su parte, solicitó a la Junta de Andalucía y al Ministerio de Trabajo que se “impliquen” en la causa, en alusión a que sin su participación “no será posible” lograr el objetivo de pervivencia de la factoría. Durán lanzó un mensaje a los directivos de la multinacional argumentado en que sepan que “el pueblo de Córdoba quiere que la gente de esta entidad se mantenga por su historia y por lo que significa para su economía”. El presidente del comité de empresa, Francisco Pozuelo, se mostró “contento” con el apoyo recibido, aunque dejó claro que “aún se necesita andar más”, como la implicación de los políticos a nivel nacional porque el cierre de Locsa “no se puede permitir”.
Fuente: El Día de Córdoba



